
¿Es usted un Jardinero para su equipo?
César
Piqueras, autor del libro “El jardinero en la empresa, una fábula
de coaching para mejorar tus habilidades” nos detalla los
consejos básicos para crear una empresa con talento.
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Habrá oído usted muchas veces la palabra coaching y seguramente se
habrá planteado empezar un proceso de mejora profesional mediante el
mismo. Sin embargo, ¿ha pensado usted que puede ser un coach para
sus empleados?
La actual crisis económica marca el final de una era y el comienzo
de una nueva forma de dirigir personas y equipos, la dirección
orientada al desarrollo. Partiendo de la base, del “sembrar para
recoger”, podemos decir que si ayudamos a nuestros empleados a
desarrollarse profesional y personalmente, ellos no tardarán en
mostrar altas dosis de motivación, esfuerzo, energía y otras
variables sin las cuales una empresa no podrá afrontar los retos
actuales. Ahora necesitamos que cada persona sea capaz de trabajar
al 200% y eso se consigue invocando a su motivación intrínseca, no
es sinónimo de jornadas laborales de 65 horas, no quiere decir
sobreesfuerzo, los profesionales de esta materia le llamamos talento
y lo conseguimos mediante el coaching.
Le
propongo un rol muy efectivo que quizás usted todavía no haya
considerado, la figura del Directivo-Coach. Como su nombre indica no
sólo asume un rol directivo en una organización con sus conocidas
responsabilidades, sino que además añade a todo esto el coaching, es
decir el desarrollo de las personas con las que interactúa, su
equipo, sus colaboradores.
El
directivo coach, figura que encontrará usted detallada en mi último
libro, es el responsable de crear condiciones para el desarrollo de
su equipo, por tanto, actuando como un hipotético jardinero que
cuida el terreno, planta la semilla y riega con asiduidad para
acabar viendo crecer a esta. ¿Me permite darle algunos consejos?
Deje de dar soluciones,
por más que las sepa, evite el síndrome del “directivo sabelotodo”,
esto hará que los que le rodean empiecen a crear sus propias
soluciones a cualquier problema, además de que se sentirán motivados
por la solución, pues esta viene de ellos.
Aprenda a preguntar,
los
mejores directivos saben hacer las preguntas que ayudan a sus
colaboradores a encontrar respuesta a aquello que les ocupa. Es un
acto de interés por el otro y curiosidad. Si empieza usted a
preguntar comprenderá mucho mejor aquello que está ocurriendo a su
alrededor, algo que ya hacía Sócrates hace más de dos mil años.
Oriéntese a la experiencia,
recuerde usted como aprendió lo más importante en su carrera
profesional, ¿no fue la experiencia la que más le enseñó? Cree una
empresa en la que es fácil decidir, hacer y experimentar. Cuando los
errores se castigan, el miedo a cometerlos evita que las personas
vuelvan a intentarlo, así se construye un equipo ineficiente.
¿Quiere usted un equipo exitoso?, entonces ábrase la experiencia,
permítase equivocarse y aprenda de sus errores.
Mantenga conversaciones para el crecimiento,
tenga diálogos de desarrollo con sus empleados, aproveche cualquier
entrevista con ellos para tener una conversación en la que usted se
enfoca a que la otra persona solucione cualquier problema. Si es
usted capaz de mantenerse en una actitud de curiosidad, escucha y al
mismo tiempo hacer las preguntas necesarias lo conseguirá. Al
principio sus empleados le pueden mirar de forma extraña, pero
acabarán agradeciendo este enfoque, se lo aseguro.

Desarrolle su empatía,
¿sabe usted como se siente realmente la persona con la que habla?,
desarrollar esta habilidad es la clave para dirigir un equipo, pues
uno está en contacto directo con sus miembros, un entendimiento
mutuo que hará posible que su equipo pase a una siguiente fase.
Cuando el contacto se pierde en un equipo de trabajo se está
perdiendo el lado humano, y por ende las consecuencias que tiene su
no consideración. Variables como la creatividad, la innovación, la
motivación, la cohesión de un equipo solo se dan en los equipos en
los que este contacto es visible.
Usted puede crear una empresa más capaz, más rentable, en las que
los resultados se consiguen de forma natural y las personas hacen
todavía más de lo que se les pide porque visten sus colores. Una
empresa en la que el talento permanece y evoluciona. Ya decía
Unamuno “no vendo pan, sino levadura o fermento”. Permítame
repetir la pregunta ¿Es usted un Jardinero para su equipo?
César Piqueras
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