Julio/Agosto de 2010 - Nº 5 - 2ª Época - Editan:  Aitana Multimedia, S.L. y Aitanatelecom, SL

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La financiación y la estructura patrimonial de la empresa.
Gabi Martínez - Economista - Director de Martínez Abad Consultores SLP - www.martinez-abad.es

Hasta el inicio de esta etapa económica, acceder al crédito, renovar las posiciones acreedoras, era tarea fácil, ahora se convierte en una carrera de obstáculos para la que muchas empresas y directivos, no han sido preparados suficientemente o más bien, la preparación o experiencias en este campo se han quedado obsoletas por la falta de necesidad, quizá; los responsables de esta área se habían tomado un descanso, no se precisaba ejercitar este músculo, no era necesario un gran esfuerzo para obtener el fin, el crédito.

Y ahora ¿qué está ocurriendo?, se han intentado renovar los pasivos, con los mismos argumentos anteriores, es decir, sin más, con la simple aportación del típico balance arreglado, pero ahora, la vista no se hace gorda, y menos si tu epígrafe tiene que ver con el ladrillo, conclusión, la empresa se queda sin crédito.

Pero en otro casos, quizá los menos, se consigue la inyección pero ¡cuidado! ¿en la parte del cuerpo dañada?, ¿en la dosis necesaria?, aquí está el problema, no es extraño ver como una empresa consigue que le renueven la póliza, cuando lo que necesita es un crédito a largo plazo, o que le incrementen la línea de descuento, cuando lo apropiado será una póliza, cuando se decide invertir en nueva maquinaria y opta por un aplazamiento de impuestos para su financiación.

La respuesta, “necesito dinero se llame como se llame”, pues no, esto y no solo en tiempos de crisis, es “pan para hoy y ….”, un correcto análisis patrimonial del negocio,  un estudio apropiado de las proporciones entre los activos y pasivos, comparándolos en función de sus plazos de amortización, junto a una previsión de tesorería y rentabilidad, siempre, como mínimo a medio plazo, nos dará la visión del tipo de financiación que realmente necesitamos para garantizar una continuidad, y solo en el caso de que esta no se encuentre, optaremos, pero si es posible transitoriamente, a otras fórmulas.

En cualquier caso, habiendo hecho este ejercicio, en primer lugar empezaremos a conocer nuestra propia empresa y en segundo lugar, estaremos en condiciones de presentarnos delante del prestamista o inversor, con un mayor grado de credibilidad.

Gabi Martinez
Economista
Director de Martinez Abad Consultores SLP - www.martinez-abad.es
Socio de GRUPO ACE - www.grupo-ace.es
g.martinez@martinez-abad.es

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